Nada se pierde, todo se transforma.

Si hace unas semanas atacábamos a los carriles bici, hoy nos vamos a quedar con los desagües de nuestros pueblos  ciudades. Todos sabemos adónde van a parar todo aquello que cae por el retrete o llega al alcantarillado. Al mar. Pero en el camino, el viaje de nuestros desechos deambulan por otros caminos. Aunque pensemos que al tirar de la cadena se han solucionado todos nuestros problemas, estamos muy equivocados. Como decía Jorge Drexler en una conocida canción, “nada se pierde, todo se transforma”. Del retrete va a la red de alcantarillado, de ahí a los ríos, para terminar su viaje en el mar. Pero allí ¿quienes están? Exacto, los peces. Esos seres que tan beneficiosos son para nuestra salud y que tanto nos recomiendan comer. ¿Y de qué se alimentan? De algas, microorganismos, y… ejem… de nuestros desechos…

Os dejo un par de fotografías captadas en Pasaia, en donde podréis comprobar lo bien alimentados que están los corrocones.



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